Crónica de un Centinela: El Paso por la Fortaleza del Hacho
Al subir por las laderas del monte, lo primero que se siente
es la altura estratégica que los antiguos romanos ya bautizaron con acierto. El
nombre de este coloso proviene del latín "Facho", que significa lugar
elevado o faro; un punto donde las hogueras servían de guía y aviso para los
navegantes que cruzaban las columnas de Hércules.
La fortaleza que hoy pisamos es el resultado de siglos de
capas históricas. Aunque su origen se remonta a fortificaciones bizantinas y
omeyas, las murallas que hoy vemos reflejan la importancia militar de Ceuta
para el Imperio Español y la Corona Portuguesa. Es un recinto que respira la
tensión de los asedios y la vigilancia constante del horizonte.
Al adentrarte en el recinto, el aire se vuelve solemne en el
Patio Agustina de Aragón. Es estremecedor pensar que la gran heroína de los
Sitios de Zaragoza pasó aquí sus últimos días. Agustina no fue solo una leyenda
de guerra; fue una mujer de carne y hueso que vivió y murió en Ceuta,
encontrando su descanso eterno (aunque sus restos fueran trasladados después)
tras haber servido en esta misma guarnición.
Pero el Hacho tiene también su lado oscuro. Al visitar las
antiguas celdas de la prisión, el ambiente se enfría. Entre esos muros cumplió
condena uno de los personajes más macabros de la Historia de España: Manuel
Blanco Romasanta, el "Hombre Lobo de Allariz". El primer asesino en
serie documentado del país, que alegaba una maldición de licantropía, terminó
sus días bajo la custodia de esta fortaleza, lejos de los bosques gallegos
donde cometió sus crímenes.
Por otro lado, para que una fortaleza resistiera, necesitaba
agua. Las cisternas de agua (aljibes) que vimos son maravillas de la ingeniería
militar antigua, diseñadas para recoger hasta la última gota de lluvia y
permitir que la guarnición sobreviviera a meses de bloqueo sin rendirse a la
sed.
Finalmente, nuestra visita quedó marcada por el estruendo que detiene el tiempo en la ciudad: el cañonazo de las doce. Esta tradición, que nació para sincronizar los relojes de los ciudadanos y marcar el relevo de la guardia, sigue tronando hoy desde el Hacho, recordándole a Ceuta que su fortaleza sigue viva, vigilando el encuentro entre dos mares.
https://www.youtube.com/watch?v=ioG4Q_Oxnjw

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