Una sombra en mi pierna
Todo comenzó hace un par de meses con una molestia persistente en el gemelo izquierdo, un dolor errante que cambiaba de ubicación como si buscara esconderse. Al principio, lo atribuí a una sobrecarga por mis entrenamientos—corría, hacía bicicleta, senderismo, fútbol, kick boxing… no paraba—.Pero no era una molestia común, iba y venía, se movía sin ton ni son, a veces más arriba, otras más abajo, a veces cerca del tobillo, a veces cercano a la corva de la rodilla. Ahora, con la perspectiva del tiempo, mi mente se traslada a una carrera nocturna en los montes de Ceuta, una prueba exigente de 21K. Aquella noche, algo no encajaba, el dolor en la pierna no fue lo único que me preocupó. Una sensación de asfixia, un cansancio que me oprimía el pecho, algo que nunca había sentido antes. ¿Estaba relacionado? No lo sabía. Bajé el ritmo. Pasaron las semanas, y el dolor en mi pierna izquierda seguía allí, inamovible. Buscando alivio, visité a un osteópata, pero la m...